Apoyar en la distancia: el reto de estos últimos meses

Tras dos meses de confinamiento, ya hay muchas cosas que tenemos establecidas, pero sin duda, esto del teletrabajo ha sido todo un proceso rápido, nuevo, incierto y cambiante.  Hasta ahora hemos hablado de cómo lo han vivido nuestras familias, pero para nuestro equipo también ha sido una transformación importantísima.

Tamara, persona de apoyo a personas con TEA en nuestra sede de Granadilla, nos cuenta en primera persona cómo lo ha vivido nuestro equipo:

1. Tamara, decretan el Estado de Alarma un viernes, y el siguiente lunes ya estamos “teletrabajando”. ¿Cómo fueron esos primeros días? ¿Qué tipo de consultas llegaban? ¿Cómo se atendieron?

Si intento trasladarme a ese momento, tengo la sensación de que ha pasado mucho más tiempo de lo que en realidad ha pasado, por lo intenso de toda esta situación. Creo que todas nos pusimos a trabajar, como si se fuera acabar el mundo, con el objetivo de poder apoyar a las familias en esta situación tan imprevista para todos. Nos pusimos a crear horarios, rutinas, apoyos visuales, todo lo que pudimos para facilitar la comprensión de la situación por parte de las personas con TEA, a la vez que intentamos trasladar a las familias la importancia de crear unas nuevas rutinas, que se repitieran día a día. Durante esa semana, también intentamos extender el apoyo a otras familias, aunque no fueran de APANATE, a través del blog. Nos volcamos en buscar materiales interesantes, actividades para ocupar tanto tiempo libre,  creamos tips para fomentar la importancia del ejercicio físico y también para no perder de vista los límites en las pantallas, aunque inevitablemente las utilizásemos más. Podemos decir que durante esas dos primeras semanas, nos pasábamos las horas pendientes del teléfono, atendiendo prácticamente al minuto las consultas que llegaban, y rápidamente con el ordenador intentando elaborar materiales o dando pautas para mitigar esas dificultades que nos planteaban. Fue un poco caótico, pero era la única manera de atender la emergencia de esos primeros días. 

 

2. Una vez pasada esa primera fase, ¿cómo se ha estructurado el trabajo? ¿cómo se está haciendo a día de hoy?

Después de esa primera fase, nos dimos cuenta que teníamos que dar un poco más  de orden,  y organización no sólo a las familias, sino también a nuestro trabajo. Así, estructuramos con cada familia los horarios de contacto semanal que íbamos a tener. En mi caso, establecimos dos contactos telefónicos semanales, en los que fijábamos los días y las horas y el formato, bien en forma de llamada o de videollamada. Así, cuando yo llamo a una familia, comenzamos comentando cómo han ido los últimos días, progresos y avances en los objetivos planteados, así como dificultades nuevas que van surgiendo. En algunos casos hemos retomado objetivos que estaban planeados previamente, y en otros hemos priorizado nuevos objetivos por las nuevas necesidades que derivan de la situación. En cualquier caso, actuamos como proceda, bien dando pautas en ese momento o elaborando materiales que puedan ayudarlos. A día de hoy, a parte de los dos contactos semanales a través de llamada, solemos enviarnos emails, audios, fotos o videos en una y otra dirección, para trabajar los objetivos marcados.

 

3. Imaginamos que, como se venía haciendo anteriormente, cada familia recibe una atención personalizada, pero en estas circunstancias, ¿qué opciones hay?

Por supuesto, que la atención sigue siendo totalmente personalizada, y no creo que pudiera ser de otra forma. Intentamos ajustarnos a las necesidades, dificultades y fortalezas de cada familia, respetando siempre los ritmos y  circunstancias de cada una, ofreciendo apoyo cuando lo requieren, y pautas para ir haciendo sus días un poco más fáciles, pero teniendo especial cuidado para no forzar. ¡No queremos convertirnos en un estresor más!  Si normalmente decimos que nuestros chicos son cada uno de ellos, muy diferentes entre sí, también lo son las familias, por eso debemos adaptarnos a cada una. Puede que una familia se sienta más cómoda y prefiera hacerlo a través de una llamada telefónica, otra a través de videos y audios, y así debemos ajustarnos nosotros. Normalmente las opciones que utilizamos son: llamada, videollamada, correo electrónico, audios de voz, y videos o fotos, donde podemos enviar el modelo de una rutina, y cuando nos devuelven un video, damos el feedback necesario.

 

4. ¿Te ha enseñado el confinamiento algo positivo como persona de apoyo?

Sí, yo creo que debemos ser optimistas y ver que, incluso en situaciones complicadas, también sacamos aprendizajes y lecciones. En mi caso, quizás señalaría que he podido empatizar aún más con las familias. Es decir, el hecho de mantenerse 24 horas 7 días a las semanas, con circunstancias que muchas veces no son fáciles, como crisis, conductas disruptivas, u otras situaciones estresantes, y ver que en estos momentos sus redes de apoyo se han reducido o desparecido como puede ser el caso del colegio, o no poder ver a otros familiares o amigos, me ha hecho empatizar mucho más con ellos y esforzarme para poder apoyar en lo que pueda. También he de decir, que he disfrutado  del trabajo desde casa, que nos ha dejado más tiempo para tomarnos las cosas de una forma más tranquila.

 

5. ¿Qué retos principales te ha planteado? Como trabajadora, y como persona.

Retos, quizás trabajar más la creatividad, a la hora de dar soluciones y respuestas a determinados problemas, ver como ahora nosotros no podemos estar allí de forma presencial, y tenemos que llegar  de forma igual de eficaz. Siempre digo que me gustaría ser más creativa, y ahora quizás me ha tocado trabajarlo más.

 

6. Cuéntanos alguna anécdota…

Anécdota como tal ahora mismo no recuerdo ninguna, pero quizás si lo complicado de conjugar la vida personal con el trabajo, en el que tienes que echar a tu chico de la habitación donde trabajas, o decirle que tiene que hacer durante las siguientes horas como si no existiera en la casa y otras veces utilizarle como conejillo de indias para grabar vídeos para las familias.


Sin duda, esta etapa ha sido un verdadero reto para nuestro equipo. La capacidad de adaptación es una habilidad que, por suerte, cultivamos a diario porque trabajamos en contextos diferentes, con personas diferentes y con recursos diferentes a diario. Pero mantener todo esto, ahora desde la distancia, ha supuesto un esfuerzo y una dedicación extra que agradecemos enormemente a nuestro equipo. En especial, gracias a nuestra compañera Tamara por, de alguna manera, resumir la experiencia.

Un abrazo, ¡y hasta pronto!


Related Posts

Un alumno/a con TEA en el aula: recursos de apoyo

Un alumno/a con TEA en el aula: recursos de apoyo

¡Hola profe! En este inicio de curso tan atípico, puede que además te estés estrenando con algún alumno/a con TEA en el aula, o puede que estés repitiendo la experiencia. Si ese es el caso, sabemos que tienes un reto que enfrentar, ¡y estamos aquí para […]

APANATE comienza el curso 2020-2021 con el sello de “Centro Protegido”

APANATE comienza el curso 2020-2021 con el sello de “Centro Protegido”

La asociación replantea todos sus servicios para seguir dando cobertura a las personas con TEA y sus familias de forma segura En APANATE llevamos más de 25 años acompañando a las personas con TEA, desde la atención temprana hasta la edad adulta. Esto implica la existencia […]