Dácil y sus diez años de voluntariado

En el Día del Voluntariado nos acordamos de todas y cada una de las personas que han formado parte de APANATE. Algunas personas voluntarias pasan por nuestras vidas un ratito breve, otras se quedan más tiempo, pero todas y cada una de ellas, nos aportan algo que no es fácil de explicar con palabras.

Precisamente para poder explicar mejor esta experiencia, hemos querido entrevistar a Dácil, una persona voluntaria que lleva en APANATE más de diez años. Para las personas usuarias, para familias y para profesionales, es parte de la familia y estamos muy felices de que así sea.

Dácil, ¿cuándo decidiste hacerte voluntaria y por qué?

Empecé en 2011. Justo había terminado la carrera, Logopedia, y en ese momento no tenía nada que hacer. Mi abuela vive cerca de APANATE, y además conocía el centro porque nos habían hablado de él en la Universidad. Me pareció buena idea porque podía ocupar mi tiempo, hacer cositas nuevas, aprender… ¡así que así empecé!

Pues ya ha llovido desde entonces… ¿en qué servicios has participado?

Cuando empecé era agosto, así que entré directamente como voluntaria en el campamento de verano, con los niños/as pequeños/as. Cuando llegó septiembre, me quise cambiar al Centro de Día para probar y aprender del trabajo con adultos con TEA. Además era por la mañana, así que me venía mejor de horario. En la carrera hablamos de niños/as con TEA, pero de adultos no se nombra nada, parece que son los olvidados, así que entrar en el Centro de Día me llamaba mucho la atención. Y allí llevo desde septiembre de 2011.

Ser voluntario/a tiene mérito, pero mantenerse tanto tiempo es increíble por tu parte, y un privilegio para nosotros/as. ¿Qué es lo que te ha hecho mantenerte?

Me siento super cómoda en el centro de día. Tenemos todos/as muy buena relación, tanto con los chicos/as como con los trabajadores. Es una relación muy cercana, yo los veo como familia, y a veces siento que ellos/as me ven así también. Nos conocemos de tantas cosas que me siento muy cómoda, y no me supone un esfuerzo. Son unas horitas de tu día que inviertes en otra persona, y eso me aporta mucho.

En todo este tiempo, ¿qué tipo de actividades has hecho con las personas con TEA?

Casi siempre han sido salidas a la comunidad (ir a pasear, ir al supermercado, ir al tatami, y mucho más). Otras veces nos quedamos quedado en el centro y hemos hecho talleres de cocina, preparamos fiestas temáticas, etc. En esta última etapa estoy dando yoga a un grupito del Centro de Día al que le gusta la actividad. Ahora voy los martes, de 10 a 2.

¿Recuerdas alguna anécdota en especial?

Me acuerdo de una vez que fuimos a hacer vela y me mareé muchísimo, ¡no vomité de milagro! Los chicos/as estaban encantados/as, pero yo aseguré que ya no volvía más, jajaj.

Como logopeda, ¿te ha servido lo que has vivido en APANATE?

Muchísimo. Al final así es cómo ves el día a día de lo que supuestamente has estudiado. En la carrera lo ves todo por encima, pero allí ves la realidad.

¿Hay algo que te haya resultado más complicado de tu apoyo a personas con TEA?

Quizás los momentos en los que ha habido algún problema de conducta; cuando alguna persona se desregula, te puede dar cosilla. Pero los profesionales saben apoyar muy bien para que la persona se vuelva a regular, y en esas situaciones yo simplemente trato de que los demás se mantengan en las actividades que estaban haciendo, para facilitar el trabajo.

¿Qué le dirías a las personas que estén dudando sobre si hacerse voluntarias?

Que al final las personas con TEA, o el centro en sí, te dan más de lo que tu puedes dar. Con poquito que hagas, lo que te devuelven es multiplicado. Al ser voluntaria, haces algo que está bien para ti, te realizas como persona, aprendes, y a la vez estás ayudando a otros. Y esa ayuda no supone cosas extraordinarias, de hecho suelen ser gestos tan sencillos como ir a tomarte un cortado. Parece una tontería, pero quizá para algunas personas esos ratitos no son habituales, y es importante que las personas hagan cosas con gente que no sea siempre la misma.

Y tu, ¿con qué te quedas?

Con la cara de las personas después de hacer alguna actividad juntos/as. Los miras, y ves que merecen la pena esas horitas que inviertes.

Con esta entrevista queremos homenajear a Dácil, pero también a todas las personas que de alguna manera comparten su experiencia. Dentro de ese grupo de personas, queremos recordar que también hay personas con TEA, que a su vez son voluntarias en otros servicios y actividades, y que de esta forma aportan muchísimo a la sociedad.


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